Según la mitología romana, Roma fue fundada en el s. VIII a.C por dos hermanos: Rómulo y Remo, que fueron amamantados por una loba.
Hace muchos años antes de que naciera Jesús en Belén, había en Italia un rey llamado Numitor. El hermano de este rey se enfrentó contra él y le quitó el trono. Luego, cogió a sus dos hijos recién nacidos, los depositó en una cesta y los dejó en el río Tiber. (Río muy conocido situado cerca de Roma).
La corriente del río Tiber condujo la cesta con los
niños hacia el bosque quedando enganchada entre unas ramas. En ese momento
pasaba por allí una loba, y al oír los lloros de los niños se acercó a ver qué
pasaba. Y al descubrir a los niños dijo:
- ¡Pobrecitos, qué crueles son los hombres!
La loba llena de compasión cogió a los pequeños entre
los dientes y los llevó a su cueva.
Los dos niños, cuidados por la loba, se iban haciendo
fuertes y atrevidos …, hasta que un día, los encontró un pastor. Los llevó a su
cabaña y se los entregó a su mujer, para que los cuidase. Cuando la mujer vio a
los niños, dijo a su marido:
- ¡Pero si estos niños son los hijos del rey Numitor!
Y, como había sido un rey muy querido, la mujer cuidó
a los niños con mucho gusto.
Cuando fueron mayores, les contó el pastor quiénes
eran sus padres y la maldad del rey. Ellos, entonces, reunieron un ejército y
le declararon la guerra. Le vencieron en seguida y desde entonces, Rómulo y
Remo fueron los reyes de esa región, llamada Lascio.

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